La democracia y transparencia dan mejores resultados
Javier Saldaña Almazán, Ex Rector Maestro Emérito de la UAGro
A finales del siglo pasado, la demanda colectiva en nuestro país era superar el autoritarismo y avanzar en la construcción de la democracia. Es decir, el parteaguas se hacía entre autoritarismo y democracia. Por el contrario, cuando la democracia se convirtió en una realidad, nacional y regional, la ciudadanía reclamó no solo la democracia a secas, sino que fuera de calidad. Es decir, que haya Estado de derecho, transparencia en el uso de los recursos públicos e inclusión social.
La democracia representativa, según Schmitt, lo es sólo en la medida en que hay publicidad de los actos. Y algunos de los cuestionamientos actuales a la representación democrática en el mundo, apuntan contra la opacidad de los gobiernos en la administración de la cosa pública. La desconfianza de los ciudadanos y ciudadanas hacia las instituciones y los gobiernos, es la contra cara comunitaria a cierta opacidad en las élites políticas.
Construir una buena democracia es proponerse la difícil y compleja tarea de conciliar valores éticamente universales con el ejercicio concreto del poder político. En tal sentido, el gran filósofo Immanuel Kant mostró cuán imprescindible es para la salud de una República, la publicidad de los actos de gobierno.
En la democracia “el palacio donde habita el príncipe” está siempre iluminado; por el contrario, en el autoritarismo el palacio se oscurece y se ilumina a la sociedad para vigilarla y regirla. Hoy sabemos, gracias al aporte del teórico contemporáneo Robert Dahl, que la información es además un requisito para la igualdad política, pues permite que cada ciudadano disponga de elementos de juicio suficientes para elegir entre distintas opciones políticas.
La democracia de calidad sólo se logra cuando las acciones de los gobernantes se hacen a la luz del día. Cuando esto ocurre, la democracia gana legitimidad y crecen las posibilidades de mayor eficacia y de inclusión social.
En la educación pública ha ocurrido un proceso similar. La educación se democratiza cuando se convierte en un derecho universal, pero ese derecho es vano si no hay calidad institucional. Así lo entendimos en la UAGro, y actuamos con transparencia y responsabilidad social. La ecuación a resolver no fue sencilla: conjugar racionalidad del gasto, austeridad y al mismo tiempo ampliar el mayor impacto educativo sobre la sociedad.
La realidad nos pone frente a un complejo desafío. Por una parte la UAGro es en tamaño de matrícula, la sexta universidad estatal del país, con casi 89,000 alumnos. Por otra parte, como lo muestra el cuadro, es la Universidad que menos subsidio promedio por alumno recibe a nivel nacional: 38,294 pesos por alumno (datos que el lector puede encontrar fácilmente en el Portal de Transparencia y rendición de cuentas de la DGESUI).
¿Cómo se ha podido incrementar el impacto con tan magros recursos? La respuesta radica en la combinación de transparencia y rendición de cuentas, racionalidad administrativa y el haber trazado un horizonte de creciente inclusión social.
Así en los últimos años, la UAGro ha respondido a las evaluaciones de dos Auditores Superiores de la Federación, y en el informe realizado por la Auditoría ante el Congreso de la Unión, la Universidad (por 5to año consecutivo) registra 0 observaciones.
En el pasado reciente, la Universidad tuvo dieciocho auditorías, donde pudo mostrar el uso correcto y racional de los recursos públicos. Es decir, que aún con la menor inversión y el costo por alumno más bajo del país en términos de subsidio, la Universidad toda ha respondido y correspondido a una realidad de responsabilidad social universitaria, con mayor impacto en la sociedad guerrerense, y con crecimiento en todos los niveles educativos: preparatoria licenciatura y posgrado; crecimiento evidenciado, entre otros, en la matrícula Campus regionales.
La difícil ecuación pudo afrontarse con transparencia y con un sentido de servicio ante la sociedad, y en particular hacia los sectores más desfavorecidos de Guerrero. La democracia no es un ideal abstracto, y podemos desde cada espacio coadyuvar en la corrección del sueño de inclusión y calidad. La UAGro, con sus acciones de transparencia e impacto social, acompaña la labor de la gobernadora, Mtra. Evelyn Salgado Pineda en la impostergable tarea de mejorar la democracia guerrerense.
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